
El lunes 16 al mediodía llegamos a Chicago,nos reencontramos con Walter y nos vinimos para Urbana en la Explorer. Se ve todo muy diferente después del deshielo, verdísimo, los días más largos, y mucha actividad al aire libre.
Este viaje es bien distinto del anterior, no solo por la temperatura templada y la falta de nieve, sino porque esta vez Ale no está de vacaciones... sino trabajando todos los días en la pila de tarea en castellano y en inglés que nos trajimos de Buenos Aires (más la que nos manda Tomi por email!).
Así que la rutina incluye desayuno, un rato de tarea en casa con Walter, y despues mudarnos los dos a la Urbana Free Library para trabajar ahí otro rato hasta el almuerzo. En la foto estamos en el lugar que eligió Ale como "su" escritorio, en el basement de la biblioteca, que está dedicado a los chicos. El lugar es tranquilo, pero a la vez muy alegre, todo está preparado para que los libros estén al alcance de los chicos entre áreas de juego y exhibiciones de trabajos de arte de las escuelas del distrito.
El plan original era ir rotando entre la biblioteca de Urbana y la de Champaign. En esta ciudad todo está duplicado porque es una "twin city", es decir, una zona urbana única que comenzó a partir de dos ciudades que con el tiempo se juntaron en una sola. Tenemos dos oficinas de correo, dos municipalidades, dos cuarteles de bomberos, dos centrales de policía, dos centros comerciales, dos códigos postales... El campus de la universidad está justo en el medio de ambas, así que de cada vereda de la calle divisoria los edificios corresponden a una u otra ciudad.
Pero a pesar de que la Champaign Public Library es más moderna y tecnológicamente mas equipada, Ale prefiere la Urbana Free Library por varios motivos: a) es el lugar donde más tiempo pasabamos cuando el tenia cinco años y vinimos también por un semestre, b) tiene su carnet de "member" que aunque sirve para las dos libraries tuvimos que sacar en esta que nos corresponde por nuestro domicilio, y c) el cafecito de la planta baja tiene los mejores blueberry muffins de las dos ciudades. Todos los que conocen a Ale se darán cuenta que la lista desde su perspectiva iria en el orden exactamente inverso al expuesto.
Ya de vuelta en casa, vigila el reloj ansiosamente y a las tres en punto sale al trote para el After School, atravesando el parque que separa nuestro departamento del Community Center. Se reencontró con sus amigos: Angela, Coco, Kevin, Piwo, Jezarah... Ahora que los nombro, me doy cuenta que no solo son de distintos países, sino que en esa corta lista están representados cuatro de los cinco continentes.
Las tardes son ahora más largas, asi que después de buscar a Walter en el campus queda todavía un buen rato de luz y sale a jugar con los vecinos al parque que rodea los edificios de Orchard Downs. Se acaba el juego cuando vamos saliendo los papás en idiomas diversos (con fuerte preominio del chino mandarín) recuparando a los chicos para cenar.
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