miércoles, 25 de abril de 2012

Plan de domingo: explorar el Kickapoo State Park




El domingo no daba para fiaca con un día tan soleado y fresco, así que después de hacer la tarea de la escuela arrancamos para el Kickapoo State Park. Vivimos en medio de una planicie mas plana que La Pampa, pero a veinte minutos de Urbana el terreno se hace más ondulado y boscoso, con un lago bastante importante y pequeños ríos sinuosos.

Pero antes de internarnos en la naturaleza, paramos a comer en la cafetería frente al lago, onda vintage, comida simple y casera.





Después lo convencimos a Walter de recorrer el lago con un "pedal boat", muy divertido, aunque quedamos fundidos con solo veinte minutos de pedalear. Y después, a explorar trails bordeando el lago, sigiuendo a nuestro líder, que iba siempre media cuadra adelante duplicando la distancia recorrida yendo y viniendo al trote para contarnos lo que iba encontrando.




El cartel decía "rugged"... y era rugged nomás! Aspero subir y bajar, pero lindísimo caminar por el trail 20 metros por encima del lago en medio de un bosque frondoso.




Despues de dieciocho intentos, logre sacar una foto que "aprobó", y acá tienen a Walter y Ale retratados para la posteridad.



En cambio abundan las de Ale conmigo payaseando para la cámara, como en ésta, en plena lucha ninja, que empezó porque paré en un tronco a estirarme un poco y Ale me dijo "mamá, no me parece que este sea el mejor lugar para ponerte a hacer tu yoga".



El parque está repleto de pájaros carpinteros, los escuchamos todo el trayecto, repiquetean medio minuto, paran, vuelven a empezar... No pudimos verlos, son chiquitos y se quedan pegados al tronco para trabajar, pero sí pudimos apreciar sus tallados en los árboles.



Ale encontró una bellota idéntica a la de la Era del Hielo... esperemos que haberla sacado del bosque no traiga efectos colaterales al planeta.



La pasamos super lindo! El paisaje espectacular, y el combo de bote y caminata muy divertido.
Todo muy armónico, como diría mi abuelo Julio.



El fin de semana incluyó, además, reencuentro con viejos amigos porque hubo conferencia de econometristas el viernes en la universidad, vinieron Ted y Amy de Kansas, Charly y Bárbara de Oklahoma, Omar, Leo y Monse de Washington ... así que sumando a Colleen que vive en Urbana, y Walter y Ricardo de visita, fue una verdadera "class reunion". Todos compartieron el doctorado completo, y fue lindísimo encontrarnos ahora, varios de ellos con sus chicos... Harrison, Carson, Julia, Ale, Ben (en la foto), Felipe, Vicky, Thiago y Franco: segunda generación de illinis!

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Ale ya desarrolló una plasticidad notable, y termina jugando con quien sea en el idioma que sea... aquí con su amiga predilecta del After School, Coco ("my English name" me aclara). Hoy estaba triste porque Ale le dijo que nos vamos el lunes, ellos también se vuelven a Beijing en julio... otra amistad a distancia, esta vez al otro lado del  planeta.




Fue un verdadero acierto instalarnos en Orchard Downs, el housing de la universidad  para estudiantes y profesores extranjeros. Tiene aspecto de plan de vivienda, tenemos que cruzar en auto al laundry, y los muebles son de los años 60.  Pero Ale vive entrando y saliendo solo, lo invitan a jugar los vecinos, estamos rodeados de familias africanas, chinas y rumanas... el idioma inglés viene a ser el esperanto en la pequeña Babel infantil de nuestro barrio. Aquí, la sucursal de nuestro hogar en estos pagos: 2013 C Orchard Pl, Urbana, IL, 61801, subiendo la escalera, a la izquierda.




sábado, 21 de abril de 2012

Urbana, Illinois, en versión primavera.



El lunes 16 al mediodía llegamos a Chicago,nos reencontramos con Walter y nos vinimos para Urbana en la Explorer. Se ve todo muy diferente después del deshielo, verdísimo, los días más largos, y mucha actividad al aire libre.

Este viaje es bien distinto del anterior, no solo por la temperatura templada y la falta de nieve, sino porque esta vez Ale no está de vacaciones... sino trabajando todos los días en la pila de tarea en castellano y en inglés que nos trajimos de Buenos Aires (más la que nos manda Tomi por email!).

Así que la rutina incluye desayuno, un rato de tarea en casa con Walter, y despues mudarnos los dos a la Urbana Free Library para trabajar ahí otro rato hasta el almuerzo. En la foto estamos en el lugar que eligió Ale como "su" escritorio, en el basement de la biblioteca, que está dedicado a los chicos. El lugar es tranquilo, pero a la vez muy alegre, todo está preparado para que los libros estén al alcance de los chicos entre áreas de juego y exhibiciones de trabajos de arte de las escuelas del distrito.

El plan original era ir rotando entre la biblioteca de Urbana y la de Champaign. En esta ciudad todo está duplicado porque es una "twin city", es decir, una zona urbana única que comenzó a partir de dos ciudades que con el tiempo se juntaron en una sola. Tenemos dos oficinas de correo, dos municipalidades, dos cuarteles de bomberos, dos centrales de policía, dos centros comerciales, dos códigos postales... El campus de la universidad está justo en el medio de ambas, así que de cada vereda de la calle divisoria los edificios corresponden a una u otra ciudad.

Pero a pesar de que la Champaign Public Library es más moderna y tecnológicamente mas equipada, Ale prefiere la Urbana Free Library por varios motivos: a) es el lugar donde más tiempo pasabamos cuando el tenia cinco años y vinimos también por un semestre, b) tiene su carnet de "member" que aunque sirve para las dos libraries tuvimos que sacar en esta que nos corresponde por nuestro domicilio, y c) el cafecito de la planta baja tiene los mejores blueberry muffins de las dos ciudades. Todos los que conocen a Ale se darán cuenta que la lista desde su perspectiva iria en el orden exactamente inverso al expuesto.

Ya de vuelta en casa, vigila el reloj ansiosamente y a las tres en punto sale al trote para el After School, atravesando el parque que separa nuestro departamento del Community Center. Se reencontró con sus amigos: Angela, Coco, Kevin, Piwo, Jezarah... Ahora que los nombro, me doy cuenta que no solo son de distintos países, sino que en esa corta lista están representados cuatro de los cinco continentes.

Las tardes son ahora más largas, asi que después de buscar a Walter en el campus queda todavía un buen rato de luz y sale a jugar con los vecinos al parque que rodea los edificios de Orchard Downs. Se acaba el juego cuando vamos saliendo los papás en idiomas diversos (con fuerte preominio del chino mandarín) recuparando a los chicos para cenar.

Domingo en Miami, versión alternativa




Que se puede hacer un domingo en Miami? Playa? Vidrieras en la Collins? Cazar ofertas en el mall? Decidimos en cambio, irnos de picnic al Fairchild Tropical Botanic Garden, un parque alucinante muy cerca de Coral Gables que es uno de nuestros lugares preferidos en la ciudad. Pablo y María reciben toda la programación del parque porque son socios, y ese domingo era la feria anual de venta de plantas tropicales y productos orgánicos.

Un paseo alternativo genial. Comimos al aire libre mientras tocaba un grupo country, los chicos hicieron actividades en una carpa de interpretación de la naturaleza, persiguieron lagartijas, abejas y tortugas de agua. Entramos con Ale a un pabellón donde tienen en el mismo recinto árboles de café, cacao y plantas de vainilla, un Starbucks al natural, digamos.

El resto del día fue super tranquilo en la casa, ratos de pileta, juegos en el jardín y en el playroom, y al caer la tarde, vueltas manzana con Ale y Juan en monopatín y Anita en bicicleta. Los dos vándalos salieron derecho de la pile a sus móviles, pero Anita tuvo que preparar su vehículo rosa chicle un buen rato acomodando a su bebé en el canasto, buscando su celular, la mamadera del bebe y un peine. Como dice un amigo “no hay caso, ya son mujeres desde chiquitas”.

Cerramos con tarea escolar en conjunto, Ale con sus libros de La Aldea, Juan con su website educativo del Fairchild (el mismo señor del jardín botánico, me aclaró), y Anita rondando con su carpeta del Montessori. Cena de spaguettis deliciosos. Supuestamente eran unos fideitos con manteca, pero en esta casa con María de por medio todo se transforma en un manjar. En un restaurante cool los hubieran bautizado “pasta saltada con delicado blend de quesos”. Glup!

El lunes desayunaron los tres primos en el sillón medio dormidos frente a la tele, se cambiaron Juan y Anita para el cole, Ale para el avión, y se saludaron “chau Ale” “chau Juan” “chau Anita”, como si se fueran a ver la semana que viene. Sin drama, porque es así, probablemente pasen meses antes de que se vean personalmente, pero jugarán via skype, se contarán anécdotas mutuamente, y se reencontrarán en algún momento en Buenos Aires, en Miami o en Chicago (¡quién sabe!) para retomar el juego donde lo dejaron el lunes pasado.

Sábado de reencuentro de primos en Florida





El viernes 13 de abril salimos de Núñez a la tarde. Nos despidieron en la vereda Marina, Vilma, Zeta, Sandra (nuestra paisajista), Florencia y Juan (sus colaboradores), y María (literalmente vecina de enfrente). Nuestro barrio es, decididamente una bonita vecindad, como diría el Chavo. Ale saludo contento a todos los que nos deseaban buen viaje, pero llegando a la esquina se puso a llorar en silencio diciendo que iba a extrañar a Vilma. Esta perra cataliza todas sus nostalgias, siempre que llora cuando estamos lejos, la nombra a ella.

Se durmio en el taxi y en Ezeiza ya estaba en modo viaje internacional. Se sabe todas las rutinas, las colas que son largas, las que pasan rápido, cual es el barcito donde pedimos el tostado (carísimo!) antes de salir. El vuelo fue super plácido, se durmió despues de ver Jessie dos veces seguidas y comer su cena y parte de la mía, y se despertó aterrizando en Miami.

Llegamos a la casa de Pablo y María super temprano. Ale fue derechito a buscar la llave de Scooby que nos habían dejado escondida (desde salir de casa no hacía más que planear como iba a buscarla, era más aventura eso que el viaje atravesando el continente). Los chicos dormían, pero ahí nomás se despertó Juanito, y fue mortal ver como se pusieron a jugar en 10 segundos con los Lego, como siguiendo la historia interrumpida en Urbana cuando nos visitaron en febrero. Al rato se sumó Anita y desayunaron mientras armaban delirante historia que incluia personajes de StarWars y el mini cooper de las Barbies.

Clarita apareció al rato en brazos de María, es bella esa bebé. Digo, todos los bebés a los cuatro meses son tiernos (“cute” como dicen los yanquis), pero esta es objetivamenbe bella, como una muñeca plácida, observando todo alerta y zen al mismo tiempo.

La pasamos lindísimo con Ale colados en la rutina de fin de semana de los Iacoviello Solari. Mucho juego en el playroom hiper luminoso de su casa, ratos chapoteando en la pile del jardín, una escapada al Dolphin para compranos Anita y yo un par de prendas ultra cool en Desigual mientras los tres varones nos esperaban con cara de aburridos afuera. Terminamos el día con asadito a la noche con Maite, sus tres nenas seguidísimas que me recuerdan mi propia infancia (Caro, Oli y Valu), y Churro, el cachorro Havanese que protagoniza el video al principio del post. Si, no es a cuerda ni a batería, es de verdad verdadera esa bola de pelos que corretea con los chicos.