Ya estamos los tres de regreso en Núñez. Con Alejandro
llevamos más de un mes de regreso, llegamos el martes 1 de mayo con parte de la
mudanza. Y dos semanas después, el domingo 13 de mayo llegó Walter con el resto
del equipaje, la Fender histórica y el flamante banjo (el ukelele ya se había
mudado en marzo de Urbana a Buenos Aires).
Decididamente el 2012 está signado para nosotros por la gran
China.
A mitad de enero, el día que
llegamos a Urbana nuestros vecinos de Orchard Downs festejaban el comienzo del año
del Dragón con reuniones familiares, luces encendidas hasta tarde, y carteles
rojos con caracteres dorados en las puertas de sus casas.
Y a mitad de mayo, el domingo del regreso de Walter a
Argentina se festejaba en el barrio chino de Belgrano, muy cerca de casa, la
fiesta del Vesak o Baño del Buda. Así
que después de abrir valijas, rescatar regalitos y comer las milanesas de rigor
con los cuatro abuelos, dejamos a Walter recuperándose del largo viaje, y nos
largamos con Ale a la aventura oriental.
Las calles se transforman en peatonal para la fiesta, así que dejamos el auto a unas cuadras, revolvimos tienditas, compramos el sombrero de la foto, el
retoño de bambú y cartelitos de nuestros nombres escritos en chino, vimos el
famoso dragón paseando por Arribeños, nos sacamos la foto en el arco, y entramos
a las fuentes donde nos enseñaron a bañar la estatua del Buda. Llegamos tarde a
misa esa tarde, pero prometimos “decir, pensar y hacer cosas buenas” en la
ceremonia budista, así que supongo que aportamos nuestra cuota de
espiritualidad ecuménica.
Pasaron tres semanas desde entonces, y ya retomamos nuestras rutinas locales: la plaza Félix Lima,
el parque Saavedra, los cafés en Chungo, los programas aldeanos, la visita
semanal a los abuelos en Urquiza, los asados en la quinta, los cumpleaños,
comuniones y demás eventos familiares, y las reuniones con amigos.
Todavía resuenan las rutinas de Urbana: el After school, los
muffins de la Urbana Free Library, las expediciones a Barnes and Noble, las
clases de patín sobre hielo, los cafecitos del Espresso Royale, las tardes
compartidas con los Bebs, la banda illini-argentina… Lo disfrutamos tanto que
sabemos volveremos pronto.
¡Gracias a los de acá y a los de alla´por acompañarnos en la
aventura!
See you real soon!
